Entrevista a
Francisco Cázares:
Breve Historia de la
Casa de la Cultura de Durango
Por Alberto Espinosa
Orozco
I
-Maestro
Cazares, ¿nos podría hablar de los orígenes de la Casa de la Cultura?
-La historia de la Casa de la
Cultura viene de Lejos. Se remonta a 1974, con el Señor Mayagoitia, gobernador
del Estado de Durango. Porque en 1976 fundamos FONAPAS (Fondo Nacional Para las
Artes), siendo su primer director el Señor Eduardo de la Peña, trabajando con
el Licenciado Héctor Palencia Alonso, y yo mismo –más otras dos o tres personas.
Tuvimos en un principio nuestras
oficinas allá en las Instalaciones de la Feria. Hubo varios directores.
“El Loco” Pedro Guerra fungió por un tiempo como director.
-Un exalumno
del Maestro Francisco Cázares de la Casa de la Cultura interrumpe la
conversación para saludarlo, con visible aprecio, abundando en la noticia de
que está estudiando Ciencias Políticas en la UJED y quería decirle eso y sobre todo
detenerse para saludarlo. Le cometa de la entrevista y se despiden. Continúa su
relato EL Maestro Francisco Cázares de manera afable, siempre gentil y muy
sonriente.
-Realmente el
grupo estaba constituido por cinco personas, trabajando primero en las
Instalaciones de la Feria, en una oficinas que eran de la Comisión Federal de
Electricidad (CFE), que nos prestaron. Ahí estábamos. Ahí nació FONAPAS y de
ahí nació luego la Casa de la Cultura, de esa semilla, de la que luego surgió
el ICED (Instituto de Cultura del Estado de Durango).
De ahí
rentamos la casa de Aquiles Serdán y Bruno Martínez, que fue la primera sede de
la naciente Casa de la Cultura. Ahí trabajamos por muchos años. Teníamos
nuestras oficinas junto a las de la Señora Mayagoitia, esposa del gobernador,
allá en Bruno Martínez y Aquiles Serdán, lo que hoy en día es el CIAC, junto
con el Voluntariado de Durango. Ahí es donde teníamos nuestras oficinas
generales. Ahí se daban clases de danza para los niños, que eran como cien,
porque la Señora Mayagoitia pidió un espacio especial para ellos. Teníamos
también el edificio de “El Ágora”, del lado de Negrete.
–Lo que
antiguamente fue la Casa de Moneda.
-Sí, ése es.
El
Subdirector General de FONAPAS era Don
Héctor Palencia, en el año de 1977, quien luego fue Director de la Casa de la
Cultura. Por seis años fue eso, de 1979 a 1985, por ahí –porque la Casa de la
Cultura empezó a funcionar dos años después.
En un
principio éramos cinco nada más –y claro, también el gobernador Mayagoitia,
obviamente. En el equipo éramos cinco personas, nada más. Fuimos siempre nada
más esos cinco: Malicha Mayagoitia, El Licenciado Héctor Palencia, Adriana
Laveaga Labastida, que era periodista de El Sol de Durango, Lupita, la
secretaria y yo. El Licenciado Palencia fundó FONAPAS con nosotros, y luego
pasó a ser el ICED.
También estuvo
el jardinero, Jorge Quiñones, a quien le gustaba mucho pintar, por
cierto. Llevaba sus botecitos de pintura y sus lienzos y pintaba ahí. Andaba
ahí, con un cuadrito y unos pinceles. Se fue a estudiar pintura a la EPEA
(Escuela de Pintura, Escultura y Artesanías de la UJED) y me dije: “Yo le voy a
seguir pagando su sueldo”. Y así fue, le pagaba su sueldo y así lo hice. Le
dije: “Vaya allá Quiñones (a la EPEA)”, y se apuntó y terminó su carrera. Yo le
pagaba, porque necesitaba mantener a su familia, a su esposa y a sus hijos. Le
pagaba con el consentimiento de Palencia, porque yo era el Director de
Finanzas. Quiñones ha logrado muchos trofeos para la escuela. Ha hecho muchas
exposiciones de pintura y ha realizado varios murales: uno de ellos en el
Palacio de Zambrano, en la oficina de Socorro Soto, a un ladito, ahí hay uno, firmado junto con Serrano ;
otro en la Casa de la Cultura, a la entrada de la oficinas de la dirección,
donde está Blanquita, don Serrano también; en el Poder Judicial hay un lienzo grande también, y: en
el Poder Legislativo hay otro, muy grande, masivo, realizado con otros artistas
de Durango. [1]
-Tengo
entendido que en el departamento de fotografía estaba el artista Roberto de la
Renta.
-Sí, sí, creo
que sí. Pero era personal extra, y algunos otros en periodismo. Si, en
difusión, estaba en eventos.
-Y de ahí
nació la Casa de la Cultura.
-Si. Éramos el equipo, No éramos
muchos. Éramos poquillos. Se reconstruyó “El Ágora”. Tardaron como dos años los
trabajos de remodelación. Costó 24 millones de pesos relujarla. Cosa que fue
algo. Intentamos comprar la casa de los Alanís, allá por las calles de Hidalgo,
que costaba 15 millones, pero no se pudo. Una casa muy buena, que hoy en día
sigue abandonada, porque a la fecha no se ha sabido aprovechar.
En 1977 se
abrió la Casa de la Cultura, asistiendo a la ceremonia de inauguración la
esposa del Señor Presidente la de República Don José López Portillo, la Señora
Carmen Romano de López Portillo, quien era pianista. Ahí en la Casa de la
Cultura hay una placa en bronce que conmemora ese acontecimiento, pero está mal
la fecha. El fundador y primer director fue Don Héctor Palencia Alonso, quien
había promovido su creación por mar y tierra, incesantemente.
-¿Qué maestros
los acompañaron en el inicio?
-Bueno, los
primeros maestros de esa primera institución cultural de Durango fueron:
Gustavo Galindo en el área de música; en canto y piano estaba la soprano Raquel
Asencio; Leo Tena estaba en el departamento de escultura; en ballet estaba
Miguel Ángel Oloño, luego en canto popular estaba Javier Solís y; en teatro yo
(Francisco Cázares).
-Se ha dicho
que el Maestro Don Héctor Palencia era muy fiestero.
-No fue
bebedor, como se ha insinuado, no. Gustaba, como todo el mundo, dos o tres
copitas, nada más. Fuimos muy amigos, anduvimos juntos por doce años. Corrimos
muchas aventuras, porque Héctor tomaba los problemas grandes y los hacía
chiquitos, los resolvía. Héctor siempre andaba alegre, es la virtud que más
recuerdo de él. Sonriente el hombre siempre, siempre de buen humor. Disfrutaba
mucho escribir e investigar y sobre todo enseñar. Era muy dicharachero. Un
cuate a todo dar. Un gran amigo, en las duras y en las maduras como se dice.
Muy amigo de medio mundo.

-Oiga, pues es usted el Decano de la Casa de la Cultura entonces.
- -Yo
nací en El Salto, Pueblo Nuevo, Durango, en el año de 1940, en pleno nacimiento
de la 2ª Guerra Mundial. En la Casa de la Cultura ya tengo 34 años de estar
trabajando ahí. Recientemente en una ceremonia Socorro Soto me reconoció, y
dijo eso, que yo soy el Decano de la Casa de la Cultura.
-¿Quién
han dirigido los destinos de la Casa de la Cultura?
-Los
directores de la institución, luego de Don Héctor Palencia, han sido muchos: Salomé
Herrera Noriega, quien como directora fue muy buena pianista: Luis Sergio Jiménez;
Lucerito Hernández; Benjamín Torres
Vargas, con quien tuve algunas fricciones y hasta nos mentamos la madre, sí, porque
yo un día de plano se la menté; Toño Villareal; Jaso Chico también fue director
un tiempo; y muchos otros, como Ibáñez, que como directora ha sido buena
cantante. [2]
-¿Que
nos puede decir Maestro Cázares de su trabajo en el área de teatro en la Casa
de la Cultura y de sus puestas en escena?
-Hoy
a las seis de la tarde se presenta una Pastoréala en Venado. He puesto muchas obras, unas mías, otras
adaptaciones libres. Obras personales, obras vanguardistas, también otras de
leyendas. Por ejemplo: “El Tren que Marcha a Turquía”: “Tierra Baja” de Miguel
Ángel Binaa; “Esperando a Godot”; y obras variopintas, personales, de leyendas
también: “En el Campo va a Nevar”; “El Diablo Punk”; “El Músico que le Tocó al
Diablo”; “Las Leyendas de Cuca Mía#, “El Invitado del Más Allá”, “Sindicato de
Criados”. En fin, muchas obras he puesto.
Con esas
palabras cerramos la pequeña entrevista al querido Maestro Don Francisco
Cázares quien, manteniendo siempre un tono mesurado, sencillo, pero permeado
siempre de contagioso entusiasmo, se despide muy amablemente de nosotros,
portando como emblema de su personalidad una sonrisa en el rostro, adornado con
las ventanas de unos ojos vivaces, alegres y chispeantes.
Durango,
Dgo. 20 de Diciembre del 2019
[1]
Jorge Quiñones García es originario de Ciudad Lerdo, Durango, fue instruido
artísticamente en los talleres del IMSS bajo las enseñanzas de la pintora
Guadalupe Antuna Fernández de Castro, además de que fue alumno de la Escuela de
Pintura, Escultura y Artesanías (EPEyA) de 1981 a 1986.
El creador durangueño se ha hecho acreedor de
ocho primeros lugares en certámenes estatales de pintura, así como de cuatro
reconocimientos nacionales, entre los que destacan los convocados por el IMSS,
el ISSSTE y el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta). Una
docena de murales se exhiben en esta su tierra, entre los más destacados se
encuentran el que se muestra en el Congreso del Estado de Durango, el que se ubica
en la Secretaría Particular en el Palacio de Gobierno, dos en la Casa de la
Cultura, uno en la Escuela de la Tercera Edad, otro más en el Centro de
Readaptación Social No. 1 (Cereso) y hasta en el Centro de Información del
Instituto Tecnológico de Durango (ITD). El pintor fue instructor durante 18
años, del taller artístico del Cereso y actualmente dirige el área de pintura
en el Centro de Seguridad Social del IMSS. Azucena Serrano Simental es
discípula de Jorge Quiñones desde 1993, ha expuesto tanto individual como
colectivamente y ha recibido varios premios como reconocimiento a sus
habilidades artísticas.
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